lunes, 24 de febrero de 2014






Crisis han habido muchas. En 1873 hubo una gran crisis capitalista, pero nada cambió. En 1929 hubo otra gran crisis capitalista. Y fue peor que la anterior porque el capitalismo estaba mucho más extendido. Pero nada cambió. El capitalismo se resintió gravemente pero se pudo recuperar y seguir igual durante casi un siglo más. ¿Por qué? Primero por la Segunda Guerra Mundial (nada tan bueno para el capitalismo como una buena guerra), y segundo por el peligro rojo, que fortaleció a los países capitalistas al verse abocados a entenderse frente a un gran enemigo común (la recuperación de Europa después de la guerra, el famoso Plan Marshall, una ingente aportación de dinero por parte de los americanos, no se entiende sin el miedo a que los países de Europa, muchos más de lo que ya habían caído bajo el poder de Moscú, se deslizaran peligrosamente hacia el bando comunista).

Ahora la situación es muy diferente. El capitalismo ha muerto de éxito (cómo dijo alguien que pasaría), ha llegado tan lejos que ya no puede avanzar más. Pero además hay una serie de factores que no se suelen ver a simple vista, son factores psicológicos.
(...)


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sábado, 1 de febrero de 2014











PRIMERA PREGUNTA: ¿El escritor es alguien especial, alguien distinto a los demás?
RESPUESTA:
ENRIQUE VILA-MATAS: No sé por qué extraña razón me convencí de que para ser un buen escritor había que estar completamente desesperado.
JAVIER CERCAS: El auténtico yo del escritor no es el yo social sino el yo literario, el yo que escribe y que ha invertido en lo escrito lo mejor de su talento y su inteligencia.
-SÁNDOR MÁRAI: Una soledad gélida me envolvía. Era algo más que la soledad del extranjero, surgía de mi interior, de mi ser, de mis recuerdos; era la soledad sin esperanzas que caracteriza al escritor.
STEFAN SWEIG: ¿De qué le sirve el espíritu, el saber, la exuberancia interior, si Balzac no se atreve a hablar, si sólo farfulla algunas palabras vacilantes, allí donde los demás, mil veces menos inteligentes que él, saben insinuarse con frases dulces?
PAUL AUSTER: Mi vida acababa de empezar y ya me movía en dos direcciones a la vez. Aún no lo sabía, pero para llegar a algún sitio tendría que esforzarme el doble que los demás.
-SÁNDOR MÁRAI: La escritura no es una tarea para una persona sana, un persona sana es una persona que trabaja para acercarse a la vida, mientras que un escritor trabaja para acercarse a las profundidades de su obra, donde lo esperan peligros, terremotos, abismos, incendios.
-RAYMOND CHANDLER: Un escritor no tiene nada con que pagar, como no sea su vida. La mayoría son bastardos frustrados, con vidas domésticas infelices.




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http://www.elcotidiano.es/el-escritor-es-un-cazador-solitario-mesa-redonda-dia-uno/


(fotografía de A. V. F.)


jueves, 16 de enero de 2014




LOS DEL OTRO LADO... (O LA VIDA Y SU IMPOSIBILIDAD DIARIA)


ENTREVISTA A JUAN CAVESTANY, REVISTA ROCKDELUX, Nº 324, ENERO 2014)



Me encantaría ser de los que ven en la vida diversión y buen rollo, pero para mí es un problema; es trágica y triste. Sin embargo reconocer eso no me lleva a la rendición, sino a la búsqueda de la manera de manejarla. Y es en ese intento de resistencia a la tragedia donde está la comedia. El intento de ser naturales y combatir la tragedia nos convierte en unos seres entrañables y casi cómicos.







lunes, 13 de enero de 2014




TRABAJOS EDITORIALES (AMPLIACIÓN)...













CUENTO Y APARTE

JUAN CRUZ LÓPEZ










 SEGUNDO TRABAJO PARA ED. GROENLANDIA ( FOTOS EN INTERIOR)




miércoles, 8 de enero de 2014





ROMA NO PAGA A TRAIDORES


Nos han contado una historia muy bonita. Unos traidores matan mezquinamente al gran héroe y reciben del enemigo el mismo trato mezquino que se merecen. Pero la realidad es que Roma sí paga a traidores. Los ha pagado desde siempre. Y pagarlos es parte de su estrategia para conservar y ampliar su poder. Nadie en el senado romano se escandaliza por ello.
El pago a traidores es tan lícito como todos los otros métodos (asesinatos, juicios amañados, etc.) despiadados con los que los poderosos luchan entre ellos y contra sus enemigos comunes. Se pueden poner muchos ejemplos, pero pondré sólo uno (que normalmente se olvida cuando se cuentan las grandes batallas y las gestas de los grandes estrategas): el pago a los mercenarios del ejercito contrario para que éstos cambien de bando inesperadamente, y con su traición den la victoria o la faciliten en gran medida al bando romano.
(...)

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martes, 10 de diciembre de 2013





POEMA SIN MOTIVO



Yo viví las bacanales en mi infancia.
Los mayores cantando al fuego y los niños mirando con ojos asombrados.
Sombras rojas y pavesas elevándose
bajo el árbol seco.
Luego el baño nocturno en frescas aguas invisibles,
las risas imprecisas y los cuerpos de luz negra.
Eran fiestas de todos donde todos comulgaban
en la dicha del verano, el campo intacto y la cosecha cierta.
Yo viví las hogueras altas entre sombras crujientes,
y supe del humo y el tizón que cierra la escena.
Cuando el sol ardía el árbol callaba.
Desde su muerte antigua la vida se reiniciaba.
Eran las últimas bacanales y yo miraba encantado,
feliz por participar en el mundo de los mayores.
Alguien taló el árbol seco y el barranco se llenó de zarzas.
Las hogueras, las risas, los baños nocturnos,
todo duerme ahora en el fondo de una ciénaga
donde se macera con el rencor y la tristeza.
Hace años, muchos años, yo viví las últimas bacanales.
Eran simples y hermosas como el viejo mundo.
No volverá nunca el pasado.
Ni siquiera lo puedo llamar ya pasado.
Porque otro pasado más duro, más hostil, más venenoso
ha ido superponiéndose en mi memoria.
Es un pasado ladrón y rencoroso
que quiere ensuciarme las páginas más limpias y sinceras de la vida.
¿Acaso se acerca ya la muerte, que me devuelve
el tiempo mi primer tesoro?
¡Qué tesoro tan frágil tocan ahora mis dedos!
Recuerdos tan antiguos que deslumbran mis ojos.
¿Para qué todo si al final queda tan poco?
¿Para qué tan lejos para acabar
desterrando huesos en tu propio jardín?
Viejo perro sin dientes,
¿qué vas a hacer con ellos?
¿Acaso volver a enterrarlos?
¿Escribir un poema?
Legarlos a tus hijos, relamidos con gozo y lágrimas,
¿es ese el sentido del tiempo, que se nos escapa siempre?
El tiempo, como la vida, es la larga hoguera en esa
negra noche de verano, junto al agua y al árbol,
junto a la uva y el romero.
¿Y qué más?
No. Tal vez la pregunta no es esa.
Tal vez la pregunta es para qué preguntas.
Era hermoso el fuego, las sombras y los cuerpos que bailan.
Tú lo viviste y nadie en el mundo, ningún otro hombre
fue testigo del milagro.
Como pasó y pasa y pasará.
Otros mundos serán hermosos y tristes.
Y otros hombres los cantarán y los lloraran.
Entierra tú tu tesoro.
Deja que reluzca entre tus manos y ocúltalo con mimo.
Cumple tu misión y no preguntes.
Las respuestas y la belleza