miércoles, 11 de febrero de 2015





EL DELITO:

SUMARIO 1:


"Al final Dick y Perry fueron colgados; Capote asistió a su ahorcamiento, y fue la última persona que los abrazó antes de subir al patíbulo. El fruto literario de esa aberración moral fue A Sangre fría: una obra maestra. Carrére insinúa que, con ella, Capote se salvó como escritor pero se condenó como ser humano, y que el largo proceso de autodestrucción personal a manos del alcohol, el esnobismo y la maldad, que siguió a su publicación fue el precio que el escritor pagó por su vileza."

(Javier Cercas, El impostor)







jueves, 8 de enero de 2015







(...) Lo que pasa con el final de la dinastía manchú me recuerda mucho el fin del Imperio otomano. Los occidentales hacen el papel de un «parásito bueno»: le chupan la sangre, pero a la hora de la verdad evitan que muera. No les interesa que muera, desde luego. Pero tampoco que esté fuerte y se pueda librar de ellos. Cuando los japoneses venzan a los chinos en 1895, serán los occidentales los que frenen a los vencedores. Los que salgan a defender a los chinos y obliguen a los japoneses a renunciar a gran parte de sus conquistas. Pero no lo harán gratis. No. China tendrá que pagar muy caro por la ayuda occidental, tendrá que ir cediendo territorios (y no solo a los ingleses, que hace ya tiempo tienen Hong Kong, sino a otras potencias como Alemania, o como Rusia, que está buscando un puerto como terminal del Transiberiano). Y cuanto más ceda a los europeos más débil será, y cuanto más débil sea más descontento estará su pueblo y más rebeliones contra los occidentales y contra el Gobierno habrá, y cuanto más débil más estará al acecho Japón y más veces tendrán que ir los occidentales a «sacarle las castañas del fuego» y más débil será el emperador. Y esto acaba como acaba, y casi podíamos decir que no podía acabar de otra manera: con una república.



LEER AQUÍ:


http://www.jotdown.es/2015/01/los-japoneses-los-chinos-y-el-demonio-blanco/


(todas las fotos de este blog son de A. V. F.)







UNA ENFERMEDAD (DEL ESCRITOR) MÁS EXTENSA DE LO QUE SE PIENSA...

Cuando conocí a Marco acababa de publicar mi décimo libro, Anatomía de un instante, aunque no estaba en un buen momento. Ni yo mismo entendía por qué. Mi familia parecía feliz, el libro era un éxito (...) Un día llegué a la conclusión de que la culpa de mi tristeza la tenía el libro recién publicado (...) A todas horas me repetía, como una consigna: "la realidad mata, la ficción salva". Mientras tanto combatía a duras penas la angustia y los ataques de pánico, me acostaba llorando, me despertada llorando, y me pasaba el día escondiéndome de la gente, para poder llorar (...) Decidí que la solución era escribir otro libro (...) [tenía 3 ideas]. Traté de escribir esas tres ficciones; con las tres fracasé. Un día mi mujer me puso un ultimatúm: o yo pedía hora con un psicoanalista o ella pedía el divorcio (...) La segunda conclusión era que mi vida era una farsa y yo era un farsante, que había elegido la literatura para llevar una existencia libre, feliz y auténtica y llevaba una existencia falsa, esclava e infeliz, que yo era un tipo que iba de novelista y daba el pego y engañaba al personal, pero en realidad no era más que un impostor.

Javier Cercas. El impostor.





lunes, 22 de diciembre de 2014





La cita de hoy:

Si estos tipos han triunfado, nos decimos, ¿por qué yo no? Al fin y al cabo yo soy mejor que ellos. Cierto, amigo, tú eres mucho mejor. Pero no era tan difícil serlo, no es para estar orgulloso. Lo primero que deberías tener en cuenta es que para triunfar como ellos has de ser tan mediocre o comercial como ellos.




ESCRIBIR SÍ ES LLORAR (artículo de Antonio Iturbe en la revista "Qué leer". nº 204, a propósito del libro "La mala puta", de Miguel Dalmau y Román Piña, ed. Sloper)






martes, 2 de diciembre de 2014



(...)  ¿Habéis leído El sueño del celta, de Vargas Llosa? Pues leedlo. Es básico. Y luego también es muy conveniente conocer las aventuras de Stanley, de un capitán de barco polaco que se cambió de nombre y de todo eso de lo que ya se ha hablado en muchos artículos y libros, y que no por eso no deja de ser importante que se recuerde. Pero bien, ya estamos en 1960, ya somos independientes. ¿Ha acabado la tiranía de la metrópoli? ¿Todos los males del colonialismo y del imperialismo son ya, afortunadamente, cosa del pasado? Por supuesto que no. Pero ahora solo quiero resaltar un aspecto: la postura de la metrópoli. ¿Qué es lo primero que hizo el Gobierno belga? Dos acciones fundamentales en el posterior futuro del país. Retirar de golpe y a toda prisa a todos sus funcionarios, cooperantes, etc., además de suspender toda la ayuda e inversión económica. Es decir, que de repente el país se quedó sin médicos, sin ingenieros, sin carteros, sin policías y jueces, sin maestros, y sin dinero, con todos los proyectos parados, con todos los pagos del estado suspendidos… Naturalmente se podía haber preparado a una minoría nativa para que sustituyera a los blancos en el momento de la independencia. Pero lo cierto es que en 1960 no existía ni un médico ni un abogado congoleño, por poner dos ejemplos. No contentos con esto (por supuesto el Gobierno belga justificó la retirada de sus ciudadanos belgas por motivos de seguridad, y en parte tenían toda la razón), hicieron otra cosa aún peor: apoyar militarmente el movimiento independentista de la región de Katanga, donde las empresas mineras belgas tenían importantes yacimientos. Este apoyo, como es lógico, provocó inmediatamente una guerra, que se sumó al caos administrativo, político, social y económico que ya existía. Luego ya se sabe, un dictador, luego otro, más guerras, más pobreza… ¿Cómo se puede edificar una buena sociedad con unos pilares como estos? (...)


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ORNAMENTO Y DELITO

Tengo que aprender a medir mis palabras.
Las últimas ordenanzas son muy rígidas.
(Y no les falta razón.)
Hay que despojar a la poesía
de todo lo prescindible.
Un solo instrumento basta
para crear una música hermosa.
No construiremos más barcos
que se hundan con todos los honores.
De ahora en adelante cualquier metáfora
será declarada enemiga del pueblo.

(poema perteneciente al libro "Acto de Clausura", Ed. Universidad de Murcia, en prensa)